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Hay un PODER y una fuerza mayor que el de los ejércitos del mundo o de armamentos nucleares. Es un PODER que inspira a realizar el mayor acto de heroísmo, el más incomprensible sacrificio y la más intensa búsqueda; a escribir la más dulce canción, a esbozar la más cautivante sonrisa y a renunciar a lo más preciado en la vida a fin de no perderle.

Ese es el PODER del AMOR.

Cuando amas algo o a alguien, todo te parece sencillo, nada se impone como imposible y las fuerzas siempre están presentes. Trae una nueva visión de hacer las cosas. Es una fuerza interna que te impulsa hacia arriba a realizar sueños empolvados en el tiempo; a retomar metas inconclusas, a cambiar estilos de vida equivocados y hasta a enmendar malas decisiones. El AMOR transforma vidas, revoluciona pensamientos, reanima el corazón, sana la mente y el cuerpo, y nos conecta con Dios que es la fuente creadora del AMOR.

Por AMOR los ciegos ven, los paralíticos caminan, los tristes ríen, los cansados corren, los viejos rejuvenecen y hasta los «muertos» resucitan.

Si te sientes con amargura en el alma, sin fuerzas para luchar, sin gozo para vivir, ni motivación para continuar, es porque estás falto de amor recibido o amor para dar.

¿Por dónde comenzar a encontrar ese PODER del AMOR?

Comienza dando AMOR a Dios. Ámalo con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y todas tus fuerzas.

Luego ámate a ti mismo del mismo modo e intensidad. Y finalmente, ama a tu prójimo con toda las fuerzas del primer AMOR.

Cuando amas, cumples con la mayor expresión del AMOR que es DAR. Así lo expresó el Apóstol Juan cuando escribió :

«Porque del tal manera AMÓ DIOS al mundo que HA DADO, a su Hijo Unigénito para que todo aquel que en ÉL crea no se pierda más tenga vida eterna». Juan 3:16

Así que…No te quedes ahí quejándote! ¡LEVÁNTATE Y AMA!

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